sábado, 5 de mayo de 2018

OTRA FORMA DE SACAR AGUA: EL PINGOSTE O CIGÜEÑAL



Milenario artilugio llamado en unas zonas pingoste y en otras cigüeñal.


Con estos nombres, según los lugares, se nombra al artilugio destinado a sacar agua de los pozos para el riego u otros menesteres. También es conocido como cigoñal y cigüeño. 


Pingoste bien podría derivar de la palabra pingar,  que según la RAE, una de sus acepciones es “pender, colgar”. Y efectivamente una de las partes de este artilugio es una lata (palo) larga que “pende” verticalmente sujetando el balde que se sumergirá en el pozo.
En cuanto a los nombres cigüeñal, cigüeño y cigoñal, es evidente que vienen de su semejanza con la figura de la cigüeña a la que imita no sólo en la forma sino también en sus movimientos. La acción de sacar agua del pozo con el cigüeñal a un ritmo continuado nos recuerda al deambular de la cigüeña alimentándose por el campo en un continuo picotear el suelo balanceando su estilizado cuello y alargado pico para capturar pequeños animalillos.
El pingoste puede considerarse una herramienta ergonómica de primer orden. Por una parte la persona que lo maneja mantiene la columna vertebral erguida en todo momento con lo que ésta no sufre, y por otro el rendimiento es máximo, el cubo se sumerge y se llena empujado con la lata de forma muy rápida, el contrapeso se encargará de elevarlo, y se vaciará sin necesidad de tocar el balde con la mano. La ventaja con respecto a sacar el agua con un balde y una cuerda es abismal, tanto en el tema postural como en el rendimiento del trabajo.




Pozo de excelente factura con un brocal de 50 cm por encima del nivel del suelo en el término de Callejacarranza.


El diccionario de la RAE no recoge la palabra pingoste pero sí la palabra cigüeñal que deriva a cigoñal y a la que en su primera acepción define como “pértiga apoyada sobre un pie de horquilla y dispuesta de modo que, atando una vasija a un extremo y tirando de otro, puede sacarse agua de pozos poco profundos”. Viene a ser como una palanca o una balanza.
El origen del pingoste se pierde en la noche de los tiempos. Cuando hace unos 8.000 años el hombre comenzó a evolucionar de cazador recolector a agricultor y ganadero se dio cuenta de lo importante que era el agua para aumentar y asegurar la producción de alimentos en esta nueva forma de vida. Y para ello tuvo que “domesticar” también el agua  superficial almacenándola, canalizándola, regulándola… Pero cuando las aguas superficiales no eran suficientes tuvo que dar un paso más, excavar pozos para extraer el agua subterránea de los acuíferos.
Tanto el excavar pozos como la extracción del agua requerían un importante avance tecnológico. La historia del hombre siempre ha sido buscar soluciones a los problemas que se van planteando. El descubrimiento de la rueda (3.500 a. c.) en el Creciente Fértil ( Mesopotamia, Siria, Egipto…) fue fundamental para este desarrollo. El desarrollo agrícola en esta región se fue extendiendo de forma imparable por Europa y Asia.
Mil años después del descubrimiento de la rueda ya tenemos testimonios en pinturas y grabados de Meosopotamia, Egipto y la India del uso generalizado del pingoste.
El artilugio que nos ocupa “tiene una edad”  que ronda los 4.500 años. A pesar de su edad todavía he podido ver alguna reliquia en algunos pequeños pueblos de Ávila, Salamanca, Zamora y las zonas colindantes de Portugal. También se pueden ver pingostes en las interesantísimas y recientemente recuperadas salinas de Poza de la Sal (Burgos). En las salinas, en lugar de utilizar un balde usan un pellejo de cuero pues la salmuera corroe el metal.


  
                                         Contrapeso de pingoste en el Museo.


Pues bien, el pingoste tiene una interesante historia en Montejo de San Miguel y actualmente lo tenemos representado en el Museo Agrícola Vivo, que es una parte de todo el conjunto museístico.
La historia de nuestra recuperación del pingoste comienza en torno a mil novecientos setenta  cuando decidimos limpiar uno de los dos pozos que tenía la huerta que cultivaba nuestra familia.
Los dos pozos tienen forma cilíndrica y sus paredes son de piedra de una excelente factura. El brocal está a ras del suelo y dispone de una escalera de piedra que va descendiendo para acceder mejor al agua cuando el nivel está bajo. Por su capacidad y la rapidez de recuperación abastecían sobradamente las necesidades de la huerta.
Para regar sacábamos el agua del pozo con un potente motor de gasolina que nuestro tío Jesús, afincado en  Argentina y con mucha visión de futuro, le había regalado a su padre, nuestro abuelo.
Para poder limpiar el pozo instalamos en el brocal un trípode hecho con tres fuertes cabrios a modo de grúa de cuyo vértice pendía una polea. Vaciamos el pozo con el motor y a mí me tocó bajar al fondo y llenar los baldes con el fango. Utilizando una soga y la polea se subían a la superficie. Como el pozo no se había limpiado nunca, el fango tenía una profundidad de más de medio metro. Al remover el fango salía un olor hediondo que nos puso a los más jóvenes al borde de la sublevación, aunque fue firmemente reconducida por los adultos.
Cuando se sacó la mayor parte de fango comenzaron a aparecer piedras, alguna pertenecía al brocal, otras arrojadas por los chavales, porque ¿quién se resiste a no tirar una piedra a un pozo para ver la profundidad o el placer de ver las ondas en el agua? Claro, siempre que no haya adultos a la vista. Pero lo más interesante fue sacar dos piedras redondas de unos 40 cm de diámetro con un agujero en el centro. Nadie se explicaba su significado.




Pozo del que se extrajeron las piedras de pingoste. En los años lluviosos llega a desbordarse. La superficie está cubierta de lentejas de agua.


Ante este interrogante preguntamos a la gente mayor y a la que podíamos sospechar que supiera algo. Todo fue en vano. ¡Un misterio! A pesar de nuestra temprana edad ya teníamos cierta sensibilidad hacia estos temas y pusimos las piedras a buen recaudo en espera de poder descubrir el enigma.
Desde finales de los 80, y por razones matrimoniales, vengo pasando algunas temporadas en Altamiros (Ávila) y allí pude ver por primera vez un  cigüeñal. Muy pocos eran los que sobrevivían en los huertos. Jamás había visto este artilugio pero pronto até cabos y caí en la cuenta de que las piedras que hacía años habíamos sacados del pozo cumplían la misión de contrapesos de estos cigüeñales. ¡El misterio había quedado resuelto!




Uno de los últimos cigüeñales en Gallegos de Altamiros (Ávila)


Pasan los años y en el 2005, dos años después de abrir el Museo Etnográfico inauguramos el Museo de Maquinaria Agrícola y el Museo Agrícola Vivo. Para dejar constancia de este sistema de riego decidimos cavar un pozo e instalar en él un pingoste con las piedras originales que habíamos rescatado hacía años.



                                  El pingoste instalado en el Museo Agrícola Vivo.



Dando vueltas al tema de porqué se había abandonado el uso del pingoste tan tempranamente que nadie recordaba su uso, llegamos a la  conclusión de que se  debía a la construcción del canal de Hidroeléctrica Ibérica (Iberduero, Iberdrola) que coge la aguas del Ebro en la presa de Cillaperlata para alimentar la central hidroeléctrica de Quintana Martín Galíndez.



Canal de Iberduero que abastece la central hidroeléctrica de Quintana Martín Galíndez.


Este canal que divide en dos el término de Montejo comenzó a construirse en abril de 1902. Terminadas las obras se inauguró la central  de Quintana Martín Galíndez el 28 de febrero de 1904. El objetivo de esta central era abastecer de energía eléctrica a la industria de Bilbao a través de un tendido eléctrico de cerca 70 km.
¿Y qué tiene que ver este proyecto de central hidroeléctrica pionero en Europa con la desaparición del pingoste como sistema de riego en nuestro pueblo?
La explicación es la siguiente, el canal, en gran parte de su recorrido, es una trinchera excavada en tierra, pero en nuestro pueblo, con el fin de que el canal no pierda altura, está más elevado que el nivel de los campos de cultivo. Esto trae como consecuencia que sus márgenes, en especial el derecho, están soportados por potentes taludes de tierra y piedra. Estos taludes al no ser del todo impermeables tenían fugas de agua que podían ser utilizadas para regar las fincas que lindan con el canal.
Aprovechando esta coyuntura los propietarios que tenían fincas en los términos de El Pradillo, Tresportillo y El Fresno fueron abandonando sus huertas con pozo y se instalaron a orillas del canal ya que podían regar por gravedad sin tener que sacar el agua de los pozos. A este hecho achacamos la desaparición del pingoste.
Es de destacar algunas obras que se realizaron como consecuencia de esta disponibilidad de agua. El cura del pueblo, D. Fabián Herrán, construyó un depósito de hormigón de 5.000 l. para acumular el agua de riego. 




Depósito de hormigón de D. Fabián, actualmente invadido por las zarzas. Al fondo el terraplén del canal.


Como su finca no era plana, sino que en su  parte central tenía un pequeño lomo, sólo podía regar la mitad de su terreno. Para solventar el problema mandó construir un pequeño túnel  de unos 20 m de largo por el que pudiera pasar el agua salvando el lomo. De esta forma aumentó la superficie de regadío.
Para completar este "vergel"  construyó una caseta colmenar con una técnica muy avanzada para la época.



Caseta colmenar de D. Fabián orientada al sur.


 El  colmenar estaba concebido para albergar 16 colmenas, perfectamente orientado al sur, teniendo a su espalda el norte y protegido del oeste por una pared y una plantación de romeros.




Vista del interior con los 16 habitáculos para las colmenas.


A diferencia del cura D. Fabián, el resto de vecinos se limitaron a hacer balsas de tierra y piedras para almacenar el agua que se escapaba del canal. Estas obras se completaban con las correspondientes canalizaciones hasta sus huertas. Algunos vecinos que no tenían cultura de hortelanos también se animaron a hacer huerta. Fueron unos años de bonanza que en cierta manera cambiaron la mentalidad de estos labradores.
 Pero, como dice el refrán, “en casa del pobre, dura poco la alegría”. A finales de los años 50, Iberduero decide ampliar e impermeabilizar todo el canal. Se construyó una nueva presa en Cillaperlata, se amplió la trinchera del canal y se recubrió entero de hormigón con lo que quedó totalmente sellado. Las obras terminaron en 1959. Las fugas de agua desaparecieron y con ellas las huertas que se habían instalado en sus proximidades.



En el término de El Fresno se encuentra esta caseta que estaba destinada al almacenamiento de materiales para las obras del canal.


Para la realización de las obras del canal se necesitó gran cantidad de mano de obra que vino de toda Castilla y también de Portugal. Con el aumento de la población se organizaban algunos eventos para entretener a tanto personal. Con cuatro años asistí a un multitudinario partido de fútbol entre trabajadores de distintas empresas y recuerdo que el público coreaba ¡A la vin, a la van, Ezcurra ganará! Años después me enteré que era el nombre de una de las empresas que trabajaban en el canal.





Puente con cadenas a las que se puede agarrar si alguien cae al canal. Pasando de una a otra se puede llegar a la escalerilla del lateral para poder salir.


 Volviendo al pingoste del Museo. Pocos días después de haberlo instalado se lo enseñé a mi amigo Ricardo, le llamó mucho la atención y me dijo que en su pueblo,  Quintana Martín Galíndez, cuando las obras del canal, el tenía 7 u 8 años, y que recordaba que se asentaron varias familias  portuguesas, y alquilaron unas tierras para hacer huerta junto al arroyo Rociñana del que sacaban agua con un artilugio idéntico al que habíamos instalado allí.
La situación no deja de tener su gracia. El canal había causado la desaparición del uso del pingoste y el mismo canal había provocado su regreso 45 años después, aunque fuera un regreso puntual y limitado.
Esta historia nos lleva a una reflexión. ¿Cómo influye la construcción de ciertas infraestructuras en la vida de una comarca, de un pueblo…? Sería interesante hacer un análisis pormenorizado de cuál ha sido el impacto en lo referente al desarrollo económico, social, medioambiental, cultural… en la zona, pero lo dejaremos para mejor ocasión.
De momento nos conformamos con haber constatado que el pingoste o cigüeñal, artilugio milenario, fue usado en estas tierras hasta hace unos cien años. Seguiremos buceando en los saberes y formas de vida de nuestros antepasados.

DICHOS Y REFRANES

“Mi gozo, en un pozo”
“Es un pozo sin fondo”
“Estar en el pozo”
“Me voy a tirar a un pozo”
“El muerto al pozo, y el vivo al gozo”
(“El muerto al hoyo, y el vivo al bollo”)













miércoles, 18 de abril de 2018

CONVOCATORIA DEL XII TALLER DE CANTERÍA

XII TALLER DE CANTERÍA


                       "Gárgola" de José Alegre



 XII TALLER 
 DE 
CANTERÍA

FECHA:  del 23 al 27 de JULIO de 2018
HORARIO: de 17 a 21 h.   (Duración total 20 horas)
MATRÍCULA:    40 €   (12 plazas)
INFORMACIÓN:  - En el correo electrónico:
                                    museomontejo@hotmail.com
DIRECCIÓN DEL CURSO: Maestro cantero-tallista D. Julio Peña
                                                  González.                    
ORGANIZA:  ASOCIACIÓN CULTURAL TRÉBEDE
                  MUSEO ETNOGRÁFICO de Montejo de San Miguel                           
                                              (BURGOS)
                                  www.museomontejo.es
PATROCINAN: AYUNTAMIENTO VALLE DE  TOBALINA
                                 DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE BURGOS


INSCRIPCIÓN EN EL XII TALLER DE CANTERÍA  2018

Pasos a seguir:

1º) SOLICITAR NÚMERO DE MATRÍCULA A TRAVÉS DEL CORREO ELECTRÓNICO:                      
                          museomontejo@hotmail.com

Nos envías un correo diciendo que quieres participar en el XII TALLER DE CANTERÍA  y te contestaremos asignándote un nº de matrícula del 1 al 12.

2º) INGRESAR LOS 40 € DE LA MATRÍCULA LO ANTES POSIBLE.

Te indicaremos el número de cuenta bancaria donde deberás hacer el ingreso.

UNA VEZ QUE HAYAS REALIZADO EL INGRESO DE LOS 40 € DE LA MATRÍCULA TE PUEDES CONSIDERAR INSCRITO EN EL XII TALLER DE CANTERÍA.

NOTA: Si por razones de fuerza mayor, una vez matriculado, no puedes asistir al taller, si nos avisas antes del día 15 de julio de 2018 podremos devolverte el importe de la matrícula.


"Estela", de Fco. Sánchez


OBSERVACIONES

- Los participantes deberán equiparse de ropa, gorra y calzado apropiado. Por seguridad, deben protegerse con guantes y gafas adecuadas al trabajo que se va a realizar. Este equipamiento corre por cuenta de los alumnos.
- Los alumnos que dispongan de algunas herramientas de cantero (macetas, punteros, cinceles, gradinas …) pueden traerlas al taller para realizar su trabajo. Las herramientas tienen que estar debidamente marcadas, para evitar extravíos y confusiones. El número de herramientas que aporta el taller es limitado pero suficiente.
- Se trabajará sobre los bloques de piedra (dolomita) de la cantera de Condado de Valdivielso. En próximas fechas se enviará una lista de bloques disponibles con sus medidas para que cada uno/a de los matriculados pueda elegir el que mejor se adapte a su proyecto.
- El taller también pone a disposición de los alumnos bloques de granito de distintas medidas.
- El trabajo lo diseñará y ejecutará el alumno/a a su elección, por lo que deberá llevar dibujado un boceto de lo que desea realizar. La obra quedará de su propiedad.
- Terminado el taller se entregará un CERTIFICADO de participación en el curso.
- El viernes día 27 de julio de 18 a 21 h. se hará una demostración para todo el público en la que se podrá observar el manejo de las piedras con palanca, con rodillo, con pinzas exteriores e interiores, con castañuelas, con distintas poleas, también se pondrá una argolla unida a la piedra con plomo y  unión de piedras con grapas y  plomo. Para finalizar se realizará una exhibición de corte de un bloque de granito con cuñas de hierro.
- Por si alguien necesita alojamiento, Montejo de San Miguel dispone de un hotel de Turismo Rural : “El Mirador de Merindades”  Tfno. 620 29 85 57
                                           www.elmiradordemerindades.es

OBJETIVOS

- Conocer las herramientas propias del oficio.
- Adquirir conocimientos básicos sobre las diferentes técnicas de trabajo.
- Saber distinguir los diferentes tipos de materiales y sus propiedades.
- Adquirir el vocabulario propio del oficio.
- Conocer y aplicar las normas de seguridad que requieren estos trabajos.
- Formar alumnos con el fin de que algunos den el salto a la profesionalidad y puedan dedicarse a la construcción y restauración de edificios de nuestra comarca manteniendo la estética de nuestra arquitectura tradicional.

miércoles, 24 de enero de 2018

EL MUSEO SIGUE CRECIENDO


DONAN UN “CORAZÓN” AL MUSEO


El Museo sigue creciendo, incorpora nuevos elementos expositivos importantes, mejora la presentación de los mismos, investiga sobre usos y costumbres y trata de transmitir de la forma más amena e interactiva posible la cultura de estas tierras a todos los que nos visitan. Cultura que trata de conservar pues corre grave riesgo de caer en el olvido. Seguimos aportando nuestro granito de arena en esta larga lucha por la supervivencia del mundo rural tan abandonado por todos. Esta lucha requiere mucho esfuerzo y nosotros sacamos la energía necesaria del reconocimiento de las personas que nos visitan, normalmente muy concienciadas con estos temas, y sobre todo con el apoyo y la confianza que depositan en nosotros personas que aportan materiales o trabajo al enriquecimiento del Museo.
Viene a colación este artículo porque en fechas recientes el Museo ha recibido una interesante donación. José Manuel López ha donado una antigua bomba de agua que se utilizaba en la casa de El Cercado en Montejo de San Miguel  para subir el agua desde el nivel de la calle a la segunda planta del edificio para abastecer al retrete allí instalado cuando el pueblo todavía no tenía agua corriente.


La nueva bomba de agua instalada en el Museo.

La bomba, tras muchos años en desuso y abandono, pasó al departamento de restauración para su puesta a punto. Se le realizó una limpieza a fondo y se trataron las zonas oxidadas. A continuación se desmontó todo el interesante mecanismo interno reponiendo los elementos deteriorados y ajustando todas sus piezas.

Mango torneado en madera de fresno que ha habido que reponer en la bomba.

Llamó poderosamente la atención el ingenioso sistema de funcionamiento y la precisión y ajuste de todas sus piezas para  cumplir su función de forma perfecta. La visión de todos los mecanismos internos nos llevó rápidamente a compararla con el funcionamiento de un corazón. 
El resultado final de la “operación a corazón abierto” fue todo un éxito, se ha conseguido que la bomba funcione a la perfección y ya se ha instalado en uno de los pozos del Museo de Maquinaria Agrícola. 


Piezas del interior del tambor.


La vocación interactiva del Museo se ve complementada con esta bomba que ya está lista para que los visitantes del Museo, en especial los más jóvenes, puedan tener la experiencia de sacar agua con este antiguo e ingenioso artilugio. Aprovechando la coyuntura y nuestras inquietudes  didácticas también se interroga a estos jóvenes visitantes sobre el nombre que reciben las personas que manejan las bombas de agua, hasta que llegan a la conclusión de que son los bomberos.


DESCRIPCIÓN


La bomba pertenece al grupo de las denominadas bombas de desplazamiento positivo y está concebida para estar anclada verticalmente a una pared a un metro del suelo. El cuerpo principal de la bomba tiene forma de tambor en el que se aloja todo el mecanismo principal que se acciona con un manubrio haciendo movimientos de vaivén.

Esta bomba de agua está diseñada para estar anclada a la pared.


Del tambor sale un tubo hacia abajo que se sumerge en el agua del pozo o aljibe. En el extremo del tubo se ubica una válvula que permite la entrada de agua y evita que retroceda. La válvula está protegida por una rejilla a modo de filtro que impide que entren elementos extraños en el circuito. A esta parte se la conoce coloquialmente como cebolla. El tubo con la válvula forma el sistema de absorción.
Del tambor, hacia arriba, sale verticalmente otro tubo que es el que conduce el agua impulsada por la bomba hasta su destino final.
Esta ingeniosa bomba dispone de 5 válvulas unidireccionales (antirretorno). Una válvula es una puerta, y si ésta es unidireccional quiere decir que solo se puede abrir en un solo sentido, y el agua solo podrá funcionar en ese sentido sin poder retroceder.

Los diferentes elementos que componen el mecanismo.

Es como la puerta de nuestra habitación, entramos empujando la puerta pero para salir es imposible salir empujando la puerta. No sucede lo mismo con las puertas batientes del “SALOON” de las películas del oeste, a diferencia de la de nuestra habitación se abren en las dos direcciones, es otro tipo de válvula distinta a la que nos ocupa.


FUNCIONAMIENTO


Nuestra singular bomba bien la podríamos comparar con el sistema circulatorio sanguíneo: corazón (aurículas y ventrículos),  venas,  arterías,  pulsaciones…
Sin pretender hacer un tratado de cardiología vamos a hacer una pequeña incursión amena y divulgativa en nuestro sistema circulatorio sanguíneo.
Recordamos que en la escuela nos enseñaron que el corazón estaba dividido en cuatro cavidades, dos aurículas en la parte superior y dos ventrículos en la parte inferior. La sangre llega a las aurículas a través de las venas con un movimiento llamado diástole (absorción) con lo que se llena de sangre las aurículas y en otro movimiento llamado sístole (impulsión) pasa a los ventrículos llenando la cavidades, inmediatamente produce se produce la sístole ventricular expulsando la sangre por las arterias al exterior del corazón. La sangre va pasando por las distintas puertas (válvulas unidireccionales) que obligan a la sangre a seguir hacia adelante impidiendo su retroceso. Si las válvulas no funcionan correctamente o los movimientos (pulsaciones, latidos) no van sincronizados tenemos un problema, hay que consultar al cardiólogo.


Circulación de la sangre en el corazón.


Volviendo a nuestra bomba de agua veremos que tiene muchas similitudes con el corazón, podríamos decir que nuestra bomba es un corazón artificial. Este singular “corazón” tiene dos cavidades en la parte inferior a modo de aurículas y una más grande en la parte superior haciendo la función de único ventrículo. 

Las pulsaciones las provocaría la persona que maneja la bomba al mover el manubrio de izquierda a derecha a modo de vaivén. Este movimiento del manubrio hace balancear la pieza central del mecanismo que con esta oscilación provoca simultáneamente la aspiración (diástole) y la expulsión (sístole) del agua.
El tambor de la bomba contiene los mecanismos básicos, siendo el más importante la pieza central que tiene el movimiento oscilante puesto que está anclada con un eje y que al estar perfectamente ajustada a todas las paredes del tambor provoca la circulación del agua con su movimiento. La pieza central  hace la función de émbolo y  tiene dos válvulas. La pieza divide el tambor en tres cavidades, una superior que ocupa  medio tambor y dos inferiores separadas por una pieza triangular con dos válvulas.


La pieza de bronce a modo de émbolo con sus dos válvulas. La pieza inferior con las otras dos válvulas.


Como podemos ver en el esquema 2, cuando la pieza émbolo balancea hacia el lado izquierdo la válvula 1 de la cavidad A (aurícula izq.) se cierra y la válvula 3 del cilindro se abre pasando el agua a la cavidad C (único ventrículo) y de aquí la expulsa al exterior. Simultáneamente la válvula 4 está cerrada y la cavidad B (aurícula dcha.) se llena al absorber agua al abrirse la válvula 2 y como se ve en el esquema 2.  


Circulación del agua en el interior al balancear el manubrio a la izquierda.



Cuando el émbolo se balancee hacia el lado derecho el agua de la cavidad B por la presión pasará a la cavidad C y de ahí al exterior  como ocurrió en el lado contrario. Al mismo tiempo la cavidad A se llenará de agua.


Circulación del agua por el interior de la bomba al balancear el manubrio a la derecha.


La persona que maneja el manubrio de la bomba es la que marca el ritmo de extracción de agua. Un ritmo normal y sostenido podríamos compararlo con unas las pulsaciones adecuadas del corazón. Si el ritmo es muy vivo podríamos asemejarlo a una taquicardia, mientras que si debido al cansancio del operario tiene altibajos con acelerones y desacelerones podría recordarnos a las arritmias cardiacas.

Con esta singular incorporación al Museo inauguramos con buen pie este 2018 que esperamos sea provechoso para todos.



































jueves, 14 de diciembre de 2017

EL BALANCÍN


UN APERO DE LABRANZA PARA LA INDUSTRIA DEL AUTOMÓVIL

Es por todos aceptado que los avances que estamos disfrutando en nuestro tiempo están cimentados sobre los progresos que fueron conquistando nuestros antepasados.

De aquellas piedras de sílex talladas para construir sus herramientas (hachas, puntas de flechas…), al dominio del fuego, al descubrimiento de la rueda… hemos pasado a ordenadores y teléfonos móviles de última generación, vehículos de todo tipo, aviones, naves espaciales…

Del lento progreso de antaño estamos pasando a una evolución tan vertiginosa  que lo que se inventa hoy mañana ya está superado. Aún así, con esta velocidad de vértigo, todo lo que se va construyendo se apoya sobre conocimientos anteriores.

En las visitas guiadas al Museo se hace especial hincapié en esta reflexión a la vez que se puede ver la evolución de las herramientas, enseres y modos de vida a medida que avanzaba el tiempo. Cómo el hombre va dando respuestas a los problemas que se le plantean y cómo va mejorando su calidad de vida.

"Arado romano", 6.000 años de historia sin apenas evolucionar hasta los años 60 del S. XX.


Cuando explicamos el “arado romano” solemos hacer referencia a que está documentado su uso en la antigua Mesopotamia hace 6.000 años y sin apenas cambios ha sido utilizado en la comarca hasta la década de los años 60 del siglo XX. Seis milenios sin evolucionar y sin embargo en los últimos 50 años el cambio ha sido radical y casi inimaginable. La llegada de la mecanización,  los tractores equipados con arados de hasta más de nueve vertederas, ordenador, GPS, aire acondicionado a bordo… han supuesto un cambio drástico en el mundo rural, incluyendo su despoblación.


Arado actual de tamaño medio con seis vertederas. 


Sin embargo, a pesar de esta evolución vertiginosa, en algunas ocasiones, artilugios del pasado se adaptan a los nuevos ingenios sin apenas sufrir transformación alguna. Es el caso que vamos a tratar en este artículo. La sencilla tecnología del balancín, un apero utilizado con los animales de tiro, que se sigue usando sin apenas sufrir cambios en los limpiaparabrisas de nuestros automóviles.

Balancín para un solo animal.


La Real Academia de la Lengua en su diccionario define balancín como “madero al que se enganchan los tirantes de las caballerías, en coches de caballos”.

Recreación de cómo tira el animal equipado con collarón, tirantes y balancín arrastrando un tronco. 


Existen balancines para un solo animal, y dobles para cuando el trabajo lo realiza una pareja. En las películas del oeste podemos ver el uso de balancines en las diligencias tiradas por dos o tres parejas  de caballos.

Recreación de una pareja de animales arrastrando un tronco con un balancín doble.


Este sencillo apero es una palanca, una balanza, de ahí su nombre. Su función es equilibrar las fuerzas bien sea con un solo animal o con dos o más que trabajan en un mismo tiro. El uso de la palanca se pierde en la noche de los tiempos. El sabio y polifacético Arquímedes (287–212 a. C.) decía: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”.

Los animales de tiro con los  que se suele usar el balancín son las mulas y los machos (mulos), los caballos y los burros. Estos animales van aparejados con un collarón (collera, collerón) del que salen dos tirantes laterales que van unidos al balancín con unos ganchos, a su vez, el balancín va enganchado donde queremos ejercer la fuerza, y puede ser un carro, un cultivador, un tronco…

Tronco listo para ser arrastrado por una mula. El balancín es metálico y los tirantes son de cadenas.


En cambio, los bueyes habitualmente trabajan en pareja y van guncidos (uncidos) al yugo con coyundas de cuero, en este caso no se necesita utilizar el balancín para el equilibrio de fuerzas. El mismo yugo hace de balanza ya que el tiro se realiza en el centro del yugo, entre ambos animales. Es en el centro del yugo donde se encuentra el sogueo (sobeo), que es un trenzado muy fuerte de cuero unido al yugo y que deja un hueco circular en el que alojar el varal (timón, lanza) de carros, arados y otros aperos de labranza.
  
Pareja de bueyes uncidos al yugo con las coyundas y fronteras. El varal del carro sujeto al sobeo asoma entre los dos bueyes. El mismo yugo hace la función de balancín.   


Todos sabemos que cuando un coche toma una curva, las ruedas interiores tienen menor recorrido que las exteriores. Cuando una caballería está tomando una curva sucede lo mismo, el tirante interior tendrá menos recorrido que el exterior y este desequilibrio lo compensará el balancín. Cuando la curva la toma una pareja de animales  el problema se acentúa siendo aún más importante la función que realiza el balancín.

Otra interesante función que cumple el balancín es la de mantener separados los tirantes del cuerpo del animal para evitar roces que le puedan provocar heridas en los cuartos traseros. De esta forma los tirantes, que nacen del collarón se mantienen paralelos al cuerpo del animal gracias a que la longitud del balancín es ligeramente superior a la anchura del animal.

EL BALANCÍN Y EL LIMPIAPARABRISAS

El limpiaparabrisas, bonita palabra que nos ponían de ejemplo en la escuela cuando nos explicaban las palabras compuestas, limpia-para-brisas.

Modelo de limpiaparabrisas habitual en muchos automóviles.


Cuando en su día reparé en que muchos limpiaparabrisas  de los coches eran idénticos al balancín que utilizaban nuestros antepasados en las labores de labranza me llevó, una vez más, a reflexionar sobre cómo la humanidad va progresando aprovechando el bagaje de conocimientos que el hombre ha acumulado a lo largo de su historia.

Despiece de un limpiaparabrisas. Sobre la flecha gruesa ejerce la presión el brazo y se va repartiendo por los balancines para que el ajuste de la goma sobre la luna curvada sea perfecto.

El balancín y el limpiaparabrisas, aunque idénticos tecnológicamente, y en ambos casos están destinados a equilibrar fuerzas, sin embargo hay una pequeña diferencia, mientras que en el balancín la fuerza de tiro (potencia) se ejerce en los extremos y la resistencia está en el centro, en el limpiaparabrisas la fuerza se ejerce en el centro y la resistencia estaría en los extremos.



Balancín y limpiaparabrisas idénticos.


La tecnología del automóvil utiliza de múltiples formas el sistema de palancas y balancines, incluso las piezas destinada a regular la apertura de las válvulas de los cilindros recibe el nombre técnico de balancines.

Seguiremos construyendo sobre lo heredado lo cual casa perfectamente con nuestro lema: “Una mirada al pasado. Un paso al futuro”. El Museo seguirá dedicando sus esfuerzos a conservar y divulgar el saber y la cultura de nuestros antepasados.